miércoles, 7 de abril de 2010

Maftasan, cap 2


Tras caminar un rato arriva el trió en la plaza principal, quedaban en ella los vestigios del festival anual de la roca.
Mario – Este se fue pero la fiesta no se la perdió.
Joel – Tampoco se perdió a tu hermana.
Mario – Calláte gil te voy a matar.
Acto seguido golpea con algo de fuerza a Joel en el hombro, a lo que Joel responde con otro puñetazo. Así se entrelazan en un enfrentamiento sin otro objeto que la pelea misma.
Anabel – Chicooooos, parecen nenes, cálmense. No crecen más ustedes.
Las palabras de Anabel, para su sorpresa, detienen el combate.
Anabel – ¿Que paso? ¿Crecieron de repente? ¿Tanto los cambio esto?
Joel – No, seguimos siendo los mismos, pero hoy no hay demasiado humor combativo.
Mario – Si, es un día de “capacáida”, como diría mi abuelo.
Anabel – ¿De que?
Mario – Nada nena deja, vamos yendo que no vamos a llegar ni a la segunda a este paso.
Anabel – No te hagas el superadito conmigo eeehh!!! Nena nada.
Mario – Shhhh, camina nena dale, que se te va a enojar la profe y no se va a comer la manzana que le llevaste.
Anabel – SOS UN ESTUPIDO!!!
Inmediatamente, Anabel salió corriendo hacia el sur, por la calle 2, sabia que le quedaban 15 minutos y 5 cuadras para la próxima clase. Tenía tiempo de sobra, pero si se hubiera quedado con los vagos quien sabe si llegaría a tiempo, ella no podía perder así su tiempo. El tiempo en la familia Perales era oro de 14 quilates, eso había aprendido desde pequeña de su padre, Raúl Perales, el autonombrado joyero más importante de Maftasan.
Mario – ¿Y que hacemos? ¿Vamos?
Joel – Hace tiempo que venimos yendo. Hoy amerita
Mario – ¡Perfecto! Vamos a la principal un rato.
Joel – Podríamos pasar por lo de Rubén, a contarle.
Mario – Si, no es mala idea, y esta acá nomas.
Caminando hacia el sur pasaron unas 3 cuadras y doblaron a la izquierda, en plena calle comercial.
Joel – No hay muchos puestos ya, se ve que algunos se tomaron unas vacaciones después del festival.
Mario – Y… les debe haber dejado una buena diferencia. Este año se llenó.
Joel – Cada año se extiende mas, si sigue así va a terminar ocupando toda la 2.
Mario – Hay que ver como la arman en el barrio norte.
Joel – Una feria distinta se va a hacer ahí jejeje.
Mario – Jajajaja, seee. Me imagino los tours.
Joel – A su izquierda un adorable puesto de robo de billeteras, siguiendo en este otro puesto una espectacular variedad de estupefacientes desde drogas duras a blandas para su elección.
Mario – Jajajaja, convenientemente empacadas en bolsitas por gramo.
Joel – Jajajaja.
Tras caminar una cuadra y media se detuvieron frente a una casona estilo colonial color crema con tejados adornados con ornamentas verde ingles. Tras tocar el timbre y esperar unos segundos se escucha una vos salir del portero eléctrico.
Voz – Buen día ¿En que lo puedo ayudar?
Joel – Buen día ¿Se encuentra Rubén?
Voz – ¿Quien lo busca?
Joel – Joel y Mario.
Voz – Un minuto por favor.
Tras poco más de medio minuto la puerta se abre
Voz – Adelante por favor.
Joel – Buen día, Marce.
Mario – Buenas.
Pronunciaban al adentrarse en la vivienda. Al pasar la puerta, se detienen unos minutos a saludar al que les gustaba llamar “mayordomo” de la familia Juárez. Un esbelto hombre ya entrado en años, de tez morena nacido bien al norte del pueblo. Hoy en día vivía en la residencia Juárez. Atravesando el hall principal y subiendo unas escaleras que ocupaban una buena parte de la pared contraria a la entrada, llegaron al pasillo de los cuartos. Tres puertas a cada lado, la última de la izquierda era su destino. Tras golpear dos veces entran en la habitación.
El cuarto de Rubén tenía unos 12 metros cuadrados, estaba junto al despacho de su padre y frente al baño, por lo que no solía despertar a su familia con sus actividades nocturnas. Al otro lado del despacho se encontraba el dormitorio principal, y junto al baño el cuarto de invitados. Luego quedaba el cuarto de servicio, básicamente el cuarto de marce, el cual tenia 2 paredes completamente ocupadas con productos de limpieza, jardinería, mecánica y demás, en otra una cama con su una mesa de noche y en la ultima otra con 2 placares con cerrojo que permanecían cerrados durante la jornada laboral. Entre estos una ventana orientada al norte.
Joel – Buen día rubia
Rubén – Hola pareja de homosexuales.
Mario – Deja de mirarte al espejo para decir eso.
Rubén – Cerrá la boca, te morís de ganas de tener esta facha, petiso horrible
Mario – Seré petiso pero te deformo la jeta a piñas y después vemos quien es el horrible.
Joel – Ya, ya, no sean histéricas.
Rubén – ¿Y que pasó? ¿Qué vinieron a buscar tan temprano?
Joel – Se fue Fernando hace un rato.
Rubén – ¿Ya se fue? Pensé que se iba a quedar unas semanas mas, se ve que no aguantó más.
Mario – Le toco una bastante jodida, no cualquiera se la banca.
Joel – Si pero no se si eso fue lo que lo hizo irse.
Mario – ¿Por?
Joel – Es cierto que no es fácil vivir sin padres pero es un tema que el ya tenia, podríamos decir, superado dentro de todo. De hecho es bastante raro que hable de su familia…. Pero fue casi de lo que mas nos hablo cuando se fue.
Mario – ¿Vos decís? Para mí que simplemente le preocupaba su vieja y estaba triste porque dejaba todo atrás, te guste o no sus raíces son de acá, mas allá de sus padres.
Joel – No se, nunca escuche a Fernando hablar de lo que le preocupa sin que le tengas que preguntar quince veces. Y aun así lo más probable es que te hablara de algo relacionado con el tema a lo sumo.
Rubén – Dieciséis años y siguen igual que cuando eran unos purretes. Uno dice estupideces y el otro las usa para concluir una certeza.
Joel – Entonces se fue por otra cosa decís.
Rubén – Exacto, se canso de ver como el pueblo se pierde en la corrupción de 5 imbéciles mientras 5000 los sustentan por 4 pesos la hora.
Mario – No sabía que Fernando era economista.
Rubén – No hace falta ser economista, de hecho un economista no podría entender como sigue vivo este pueblo. Hay que conocer a la gente que hace que el pueblo se mueva para entender, pero eso no es algo fácil justamente ni algo que todos puedan saber sin convertirse en un asesino en serie o un loco deambulando por la calle.
Mario – Heavy.
Joel – Y supongo que vos conocerás a esa gente y entenderás como funciona como para explicárnoslo en pocas palabras.
Rubén – Jajajaja no es tan simple. Los poco que pude llegar a averiguar fue gracias a Fernando, creo que es uno de los poco que llego a conocer en detalle las movidas del pueblo. Pero también sabía que no podía publicar lo que aprendió, decía que el pueblo desaparecería, y acá había cierta producción que no se podía perder.
Mario – ¿Producción? Acá lo único que se produce son muebles y cosas metalúrgicas.
Rubén – Cosas metalúrgicas, tan sabio como siempre.
Mario – Cerrá el orto, estoy abreviando.
Rubén – Seguro, seguro.
Joel – No creo que estuvieras hablando de algún producto de las fábricas del norte, no se fabrica nada que no exista en ningún otro lado. Y en el sur no se produce nada.
Rubén – Casi, nunca supe bien de que me estaba hablando ni pude hacer que me lo explique en detalle. Pero asumo que se refiriera a algo más que la producción material que tiene el pueblo.
Mario – Osea que producimos cosas inmateriales ahora, fabrica de fantasmas tenemos también.
Joel – No seas gil.
Rubén – No seas gil.
Mario – Cierren el orto, ustedes están diciendo giladas, no es mi culpa.
Rubén – Pero es raro, algo que se produzca acá sin que nos demos cuenta.
Joel – La posibilidad existe, ninguno sabe lo que pasa en todas las casas del pueblo. Se habla mucho pero puertas adentro cada familia tiene sus costumbres.
Mario – ¿Vos decís que alguna familia puede estar dedicando su tiempo libre a producir algo?
Joel – No seria totalmente imposible, la gente tiene pasatiempos. Algunos pasatiempos implican producir algo, aunque sea ir a hacer volar un barrilete primero tenés que tener el barrilete y el hilo.
Mario – Pero no creo que algo así haya hecho que Fernando decida irse.
Rubén – Algo como un barrilete no, pero no sabemos si todos los pasatiempos de la gente del pueblo son tan inofensivos, o si afectan a tan poca gente. Porque para volar un barrilete mas allá del que lo vuela y a lo sumo una persona mas que mire no hay nadie mas implicado.
Joel – Pero si hubiera un pasatiempo que implique a mucha gente podría producirse algo de cierta importancia.
Rubén – Partiendo de una base no comercial, digamos, fuera del circuito normal de producción monetaria.
Mario – Son todos economistas ahora, el año pasado eran todos políticos, el anterior eran todos comerciantes. Así cuando lleguemos a los 21 vamos a tener 7 profesiones cada uno.
Joel – Pero todos las mismas 7. Y si hacemos todos las mismas 7 se nos va a complicar.
Mario – ¿Por qué?
Joel – Porque nos comemos el negocio unos a otros.
Rubén – Ahora sos economista vos también perece.
Joel – Y… si es la que va ahora, mejor subirse.
Rubén – Todo es tan simple en tu mundo.
Joel – No me la complico al pedo.
Mario – Peleas de cama acá no chicas.
Rubén – ¿Te pusiste celosa?
Joel – No se peleen por mi, chicas.
Rubén – Quien se va a pelear por vos.
Joel – Todas las putitas del pueblo.
Rubén – Si claro, todas las que andan deambulando por la calle, eso es lo mas cercano a levantarte una mina que podes tener vos.
Joel – Cerrá el orto.